Siempre pensamos que somos originales y que vivimos cosas nuevas pero no es así. Seguimos repitiendo cosas del pasado. En el fondo somos unos aburridos. Llevo dos semanas esperando destino igual que el protagonista de Miau de Galdos. Igual que él estoy cesante desde hace dos semanas. Me dicen que lo mio va bien y que puede que termine aquí o allí, que todos son sitios muy bueno, pero no llega ninguna confirmación. Las grandes empresas son como los ministerios lo menudo se les va de las mano. Releyendo la novela de don Benito, no puedo evitar poner este trozo tan significativo:
«En este mundo no hay más que egoísmo, ingratitud, y mientras más infamias se ven, más quedan por ver... Como ese bigardón de Montes, que me debe su carrera, pues yo le propuse para el ascenso en la Contaduría Central. ¿Creerás tú que ya ni siquiera me saluda? Se da una importancia, que ni el Ministro... Y va siempre adelante. Acaban de darle catorce mil. Cada año su ascensito, y ole morena... Este es el premio de la adulación y la bajeza. No sabe palotada de administración; no sabe más que hablar de caza con el Director, y de la galga y del pájaro y qué sé yo qué... Tiene peor ortografía que un perro, y escribe hacha sin h y echar con ella... Pero en fin, dejemos a un lado estas miserias."
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2 comentarios:
Muy bueno Luis, es una verdad como un castillo, ya sabes lo que tienes que hacer cogerte al Jefe y hacerle la pelota.
Hay cosas que no cambiaran nunca ni con Don Benito ni sin él.
Esperemos que al jefe le guste la cerveza, porque como Luis tenga que ir de caza, te digo ya que no asciende
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