Es posible que por primera vez los franceses sean sinceros con nosotros. Es posible que la afirmación de su presidente sea cierta. Y es posible que Zapatero no sea inteligente. Si nos lo pregunta a nosotros se lo habríamos dicho sin dudar. El último gobierno que ha echo no tiene desperdicio. Aunque tengo que confesar que admiro a Pepe Blanco. Cuando mi padre llego a Madrid, en los años 50, trabajo para un Pepe Blanco, gallego al que llamaban el Carilloso por sus maneras. Este no es su hijo pero el parecido es inconfundible. El de los años cincuenta controló la distribución a los grandes hoteles y boite de la época de limones y naranjas. Con sus buenas maneras consiguió controlar un negocio de cierto tamaño siendo hijo vastardo y oficial del ejercito rojo.
Sarkozy tiene razón.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario