Llevo mucho sin escribir. Estas semanas están siendo un poco complicadas. En el trabajo tengo poco que hacer pero cuando estoy en casa tengo que hacer muchas cosas de mi trabajo. El mundo al reves. El problema es que en mi trabajo esto no se entiende.
Bueno, lo importante. Hace una semana nos quitaron el cubo de basura de la comunidad. Desde entonces acumulo basura no organica en casa. Al principio pense que los borrachos que me cantan en la esquina de la calle se lo habían llevado más abajo y claro el cubo que no sabe volver se había perdido.
Ahora creo que no ha sido así. Veo en Boston Legal que uno de los personales padece de objetofilia. No puede evitar enaromarse de una radio sexy. Y cuando llega el iPhone es capaz de dejarlo todo por él. Y pienso si no será eso lo que nos ha pasado. En este momento un vecino con ese "problema" está teniendo un encuentro amoroso con nuestro cubo. Y le entiende, el numero 13 que tenía pintado le hace especialmente sexy. Y no me importa llevar una semana acumulando basura, el amor es tan bonito. Aunque sea un cubo tu pareja.
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1 comentario:
¡¡¡Luis, por Dios!!! Entiendo que la objetofilia solo se produce por aquello de la primavera, que la sangre altera.
Aunque bien mirado, un cubo con el nº 13 pintado puede tener su encanto.
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